Europa dopa a sus empresas turísticas y España las confunde e ignora

Las consecuencias de estas posturas diferentes según el país previsiblemente se traducirán en que las empresas españolas quedarán debilitadas y deberán vender a precio de saldo para sobrevivir
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Francia o Alemania están regando de dinero público a sus gigantes turísticos con tal de que salgan fortalecidos de la crisis del coronavirus, como se están beneficiando Air France-KLM, Tui o Lufthansa. Este dopaje tan excepcional, como lo es la coyuntura, contrasta con la posición del gobierno español sobre las grandes empresas nacionales de un sector a la que una parte del ejecutivo abiertamente y sin rubor le desprecia.


Las consecuencias de estas posturas diferentes según el país previsiblemente se traducirán en que las empresas españolas quedarán debilitadas y deberán vender a precio de saldo para sobrevivir. Como principales candidatos a comprarlas aparecen por lo tanto estos gigantes europeos ‘dopados’, unido a los fondos buitre. El efecto de que las grandes empresas turísticas sean de propiedad extranjera puede acabar afectando al empleo, como parece que va a ocurrir con las fábricas de automóviles.


Los grupos franceses Peugeot y Renault están planteándose llevarse a su país la producción de vehículos que ahora hay en España. Es habitual que un accionista prime la actividad en su país antes que en un tercero. Una parte del empleo turístico en España obedece a que los empresarios del sector son del país, porque si tuvieran que guiarse por meros criterios de rentabilidad, antepondrían en sus inversiones a otras zonas del mundo con mayores márgenes.


La falta de ayudas específicas para el turismo en España previsiblemente debilitará un empleo con más garantías, como se demuestra con el caso de la industria del automóvil. El gobierno, de momento, no ha expuesto una respuesta más sensible a los ministros que en sus declaraciones desprecian a un sector como “precario, estacional y de bajo valor añadido”. Y ello, pese hallarnos en un momento donde millones de trabajadores están sufriendo como nunca por sus expectativas laborales.


Las intervenciones de miembros del gobierno hasta ahora han creado confusión por las contradicciones de animar al turismo interno para este verano al tiempo que se pedía no reservar vacaciones. Y también han generado rechazo por la poca sensibilidad de, en un momento así, criticar a un sector con un tono tan hostil que ha sido el sustento de la economía y por lo tanto de los servicios públicos como la sanidad.


Asimismo, los representantes turísticos han sido ignorados permanentemente a la hora de tomar decisiones que le afectaban, al contrario del resto de grandes países del mundo, pese a que en ellos el turismo tiene un peso menor en la economía. El cariño al turismo es también una constante en países donde gobierna la izquierda, como en Cuba, donde se la considera la industria más estratégica y la prioritaria a la hora de darle apoyo y afecto.



Fuente: Preferente.com