El Gobierno colocó a Oliver en la OMT antes de su cese fulminante

Oliver pagó los platos rotos del gran fallo del sello turístico preparado por el Gobierno de Sánchez, un coladero tremendo
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España es así y siempre lo será: eterno paraíso sin igual en lo político y en lo social. El Gobierno movió cielo y tierra en la OMT para colocar a Isabel Oliver antes de cesarla fulminantemente como secretaria de Estado de Turismo, destitución adelantada por preferente.com.


Oliver pagó los platos rotos del gran fallo del sello turístico preparado por el Gobierno de Sánchez, un coladero tremendo que fue descubierto y denunciado por nuestro colega Agustín Rivera en El Confidencial.


Este flagrante fallo del ministerio de Turismo es uno más de la catarata de despropósitos protagonizados por la ya ex secretaria de Estado en los apenas dos años que ha permanecido en el cargo. Nunca Dios pudiera hacer tanta ineficacia.

Ignacio Vasallo, socialista pata negra y artífice del logo de Turespaña, se preguntaba en El Economista, en pleno confinamiento, por el paradero de la secretaria de Estado de Turismo, y un amigo le respondió: en Palma, Ignacio, en su casa detrás del Ayuntamiento. Entre flores y alegría en la tierra del amor.


Pero a Isabel Oliver había que darle una salida digna para no desairar y ofuscar a su mentora la presidenta de Baleares, Francina Armengol. Y en un plis pas, puente de plata en la OMT para una política que no habla inglés. Es imposible que puede haber dos.


Isabel Oliver fue enemiga de los hoteleros durante cuatro años, cuando ejerció de secretaria general técnica de la conselleria de Turismo de Baleares en el primer gobierno social comunista. La víspera de su partida multó a los grandes empresarios que batallaron y ganaron las elecciones regionales.


La política mallorquina y los hoteleros se olvidaron luego de los enfrentamientos y multas por la desmemoria inherente a la profesión de Oliver y por el exceso de pragmatismo de unos empresarios que caminan sin rumbo y dando palos de ciego.

Ex compañeros suyos como Joan Mesquida y Ramon Aguiló quienes fueran altos cargos con el partido socialista, nunca ocultaron su opinión desfavorable sobre la política cesada. El también simpatizante del PSIB y gran experto en turismo Toni Munar coincide con los puntos de vista de los citados, como otros muchos.


El nombramiento en sí, la desastrosa labor y la rocambolesca marcha de Oliver, demuestra la consideración que este Gobierno y otros predecesores tienen sobre la industria turística. Todo el mundo sabe que es verdad y por eso se ello ese refrán…


Fuente: Preferente.com