Tras las huellas de la historia Del maestrazgo a la costa

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Antes de llegar al mediterráneo empezaremos conociendo el interior, allá donde la montaña deja su impronta en la fisonomía de sus pueblos recios, de casonas de piedra que bordean imponentes sus callejas medievales. Donde aún poder descubrir que el tiempo circula sin prisa.


Aunque el recorrido nos va a llevar por tierras de Castellón hemos comenzado con una breve incursión por el Maestrazo turolense, el situado en el sureste de la provincia. Allá donde se establece la frontera entre los dos territorios y hasta donde llega el llamado Anillo de Morella.


La primera referencia es el pequeño pueblo de Iglesuela el Cid, donde no hay que pensar mucho para descubrir que su topónimo viene marcado por las leyendas nacidas al paso de Rodrigo de Vivar. Hoy, además de un rico patrimonio monumental tiene una estupenda hospedería instalada en un palacio del s. XVIII


La segunda perla del anillo es Cantavieja, capital tradicional del Alto Maestrazgo turolense. Colocado sobre barrancas a 1.200 mtrs. de altitud perteneció a la Orden de San Juan de Jerusalén, o de los hospitalarios, hasta la desamortización del s. XIX.

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Y también fue testigo de primer orden en las guerras carlistas, cuando el general Cabrera hizo de ella su plaza fuerte.


Por último Mirambel, que primero estuvo vinculada a los templarios y cuando éstos desaparecieron, de nuevo a los hospitalarios. De unos 100 habitantes tiene sin embargo uno de los centros históricos más importantes de Aragón. De hecho, ya en 1981 la reina D. Sofía le entregó La Medalla de Oro De Europa Nostra por sus tareas de restauración. Algo que todavía sigue agradeciendo el visitante.



ENTRANDO EN CASTELLÓN



El cambio de provincia lo marca una línea en el mapa, porque la historia, el clima y la geografía siguen yendo de la mano.


Según el libro del Cantar, Castellón fue la primera provincia de la Comunidad Valenciana que atravesó Rodrigo Díaz de Vivar en su camino hacia el destierro en Valencia. Una ruta de 300 Kms. con precisos paisajes y enclaves de gran valor artístico. Parte de ellos atraviesanla zona del Maestrazgo, nombre que deriva del vocablo “maestre”, ya que durante muchos años estuvo bajo la jurisdicción del Gran Maestre de las Ordenes Militares empezando por la de los templarios, siguiendo por los hospitalarios y terminando con la de Montesa. No se puede pedir más historia concentrada y a más a menudo, injustamente, olvidada.



De entre los pueblos que salpican el recorrido podemos hablar de Ares del Maestrat, empinado sobre un promontorio de casi dos mil mtrs. de altura desde donde se dice que Jaime I inició la conquista del Reino de Valencia. Aunque su origen, bastante más antiguo, queda atestiguado en unas estupendas pinturas del Arte Rupestre Levantino.


Siguiendo en el Alto Maestrazo está Culla un bonito enclave paisajístico y huellas de una historia marcada por los enfrentamientos fronterizos entre las taifas de Lérida y Tortosa y entre almorávides y cristianos después.


Antes de dejar esta comarca no podemos dejar de visitar su capital, San Mateu. Situada en el centro, en una zona llana, fue residencia de los Maestres de la Orden de los hospitalarios y de Montesa. En el s. XIV empezó a vivir una época de esplendor con la exportación de lana a Florecia. Incluso se celebraron aquí en varias ocasiones las Cortes del Reino durante los s. XIV y XV. Pero fue el 15 de agosto de 1429 cuando vivió el momento culmen de su historia al ponerse punto y final en su iglesia arciprestal al Cisma de Occidente.


Por eso no es de extrañar que la visitaran desde S. Vicente Ferrer a Felipe II o el Papa Luna. Y es que por donde pasa el dinero no se puede esconder su aroma. Hoy la historia queda reflejada en su fisonomía, desde la plaza porticada del XVI a su ayuntamiento, obra del gótico civil valenciano, pasando por la iglesia arciprestal (XIII-XVIII), sus varios museos, palacios y conventos y por supuesto, sus murallas.



ELS PORTS


O Los Puertos de Morella, una comarca montañosa vecina al Maestrazgo y por tanto entrelazada con ella de forma inevitable.


Aquí se podría hablar de otro buen número de pueblecitos, pero lo haremos de Olocau del Rey que con menos de 200 habitan-teses el único de habla castellana en una zona valenciano parlante.También forma parte del rosario que recorrió el Cid yaque se disputa con la zaragozana Gallocanta a quien corresponde el mítico “Alucant” citado en el cantar del Mío Cid.




Y como no, destacar la capital de esta comarca, Morella extendida a los pies de una loma escarpada que remata su castillo. Clave también en el contexto cidiano ya que el Campeador intentó varias veces conquistarla para su aliado el rey de Zaragoza Al Mutamin. Pero los distintos cinturones de defensa que posee la ciudad no se lo pusieron fácil y nunca llegó a tomar esta plaza. Las murallas que hoy vemos son de los s. XIV y XV con un perímetro de 2.500 mtrs y una altura de entre 10 y 15 mtrs. Junto al acueducto, ayuntamiento y casas solariegas forman un conjunto patrimonial envidiable, en el que sin embargo brilla con luz propia la iglesia Arciprestal de S. María la Mayor, con dos hermosas puertas góticas en la misma fachada. En su interior es inevitable girar la vista hacia su altar mayor, al órgano de Francisco Turull, a los tres rosetones de vidrieras de la Escuela Valenciana o hacia la singular escalera de caracol que sube al coro.


Por su situación siempre fue lugar disputado tanto por cristianos como por musulmanes, hasta que en 1232 pasó definitivamente a la corona de Aragón. Ahora su encanto sigue haciendo de ella un objeto de deseo, nada oscuro, por parte de los miles de turistas que recorren sus empedradas calles de trazado medieval. Turismo que junto a la comercialización de la trufa negra, han venido a sustituir con éxito su anterior fuente de riqueza, la industria textil de las famosas “mantas morellanas”. Desde 2013 forma parte de la Red de “Los pueblos más bonitos de España”.




HACIA EL MAR



Si después de de tanta montaña nos apetece el olor a mar recordar que desde Morella podemos estar en algo más de una hora en Peñíscola, a su vez distante tan sólo 24 Kms. de Vinaroz.


Situada en el Bajo Maestrazgo, Peñíscola es hoy uno de los enclaves turísticos más reconocidos del mediterráneo y por supuesto de Castellón. Una industria a la que se apuntó temprano, aunque dicen que tuvo su despegue definitivo allá por el año 1956, con el rodaje de la película “Calabuch” de Berlanga

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Su espectacular orografía, una península rocosa con el casco antiguo aposentado en lo alto de la roca, es sin duda en gran parte culpable de su éxito. Como lo es el castillo que lo corona y la historia que se encierra en él. Nada menos que la del Papa Luna, Benedicto XIII, que sustituyó al papa de Aviñón y se enfrentó con el de Roma. Cuando acabó vencido se exilió en esta ciudaddonde aún parece controlar el territorio desde la altura de su imponente figura.


Partiendo del mismo municipio de Peñíscola se puede hacer una agradable excursión. Con fácil acceso desde la carretera y un recorrido apto para todo tipo de caminantes, está el Parque Natural de la Sierra de Irta. Una amplia franja costera virgen que cuenta con 700 hectáreas terrestres y casi 2.500 marinas. Su abrupta caída sobre el mar ofrece 12 kms. de arrecifes, calas y acantilados. Entre ellos, el de la Torre Badum es el de mayor altura.


Un bonito paseo con el que acabar el recorrido que empezó en el Maestrazgo de Teruel tras los pasos del Cid, se adentró por el de Castellón de las Órdenes Militares y acabó en la costa que tanto quiso el Papa Luna.




Texto y Fotos: Gema García