Islandia, tierra de agua y fuego

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Islandia es un pequeño país en una gran isla. Cuando se llega por primera vez se puede experimentar un choque de sensaciones inspiradas por el agua que la rodea y transcurre por sus montañas y valles y el fuego que le da calor.

Agua rápida que recorre a gran velocidad sus barrancos y cortes en los cientos de saltos y cascadas que pueden encontrarse por todo el país. Y que al tiempo avanza lenta, como si el tiempo se parara, fruto del deshielo de sus glaciares interiores.


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Como país de aguas abiertas, podemos ver una variedad de faros a los que puede accederse a pie.



La tierra de hielo, -eso significa Islandia-, se asienta sobre decenas de volcanes, grandes y pequeños, como consecuencia de la fuerza de escape desde el recóndito interior de nuestro planeta, que escapa de sus entrañas y resurge cada cierto tiempo. Su situación sobre la falla que aleja, o más bien acerca, el continente europeo con la América del norte da como resultado un país de contrastes que vive en gran medida del turismo, atraído por su naturaleza.


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No es el verano la mejor época para ver las auroras boreales, pero encontrarás imágenes en los centros de interpretación y museos, como el Museo Perlan en Reikiavik. En invierno podrás verlas en el cielo



Caro, -prácticamente todos los bienes de servicios son importados-, cuenta con una gran industria energética. Es posible visitar algunos centros geotérmicos (Deildartunguhver). El agua de la ducha, con olor sulfuroso, procede de estos centros repartidos por todo el país.

Sus habitantes son hospitalarios, muy prácticos, responsables y dicen que trabajadores. Sus necesidades hacen precisa la inmigración, casi toda procedente del resto de Europa.


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El avistamiento de ballenas es una de las ofertas del norte. En el puerto de Husavik encontraremos una amplia oferta de barcos para verlas



El turismo, la fundición de aluminio (su industria más característica) y la pesca son algunas de sus fuentes de ingresos. Su situación estratégica le permite ser puente de tráfico aéreo y marítimo hacia Estados Unidos, país que durante años fue su gran valedor.

Islandia es un país que merece la pena visitar, descubrir poco a poco; hacerlo a pie, en coche, autocaravana o viaje organizado, cualquier manera es buena para llegar a sus múltiples rincones.

Si se hace en coche, se encontrará con carreteras de diversa índole y estado de conservación. Las señales informan del peligro de la gravilla suelta. Se recomienda hacerlo en un vehículo 4x4, lo que da mayor libertad de movimientos. Pero, sin abusar y con la reserva del depósito suficiente para afrontar cualquier dificultad.


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Gullfoss conocida también como cascada dorada, es una de las cataratas más impresionantes que pueden verse en el cañón del río Hvitá


Si no optas por autocaravana, la oferta de hoteles está bien, pero aconsejo realizar las reservas con suficiente antelación (en verano tres meses está bien) pues te puedes encontrar con no tener alojamiento y tener que dormir en albergues de baño compartido a un precio por encima de la media europea. Sé precavido y llega al hotel antes de las 20:00 horas. A ser posible confirma antes la llegada.

Islandia es un país seguro (apenas hay delincuencia), lleno de contrastes, que no defrauda al visitante... salvo por los precios.


TEXTO Y FOTOS : Miguel ängel Moncholi