Otoño de exposiciones en París

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En este otoño de camiseta hasta bien avanzado el mes de octubre y con los chalecos amarillos casi domesticados, la tentación de lanzarse a la calle tiene que ser satisfecha .Es el momento de pasar unas horas en el Parque Nacional de Saint Cloud , a cuyas proximidades se puede llegar en metro . Cerca de 500 hectáreas de maravillosos jardines, preciosas cascadas artificiales y otros restos del palacio incendiado en la guerra franco-prusiana con vistas desde el oeste al rio y a la ciudad. Los colores propios de la estación y las castañas en el suelo nos recuerdan que “el invierno se acerca “.

Pero en Paris esta es también la época de las exposiciones, y este año, más que nunca, la oferta es abrumadora, hasta el punto de que los que se lo puedan permitir deberían pensar en repetir el viaje para no sentirse agobiados.


Los que viajen después del 24 tendrán la oportunidad de asistir al acontecimiento cultural del otoño (previa reserva por internet, como en la mayoría de los casos) la gran Exposición en torno a Leonardo da Vinci , con motivo del quinientos aniversario de su muerte en Bloise, que permanecerá abierta hasta el 24 de febrero. La Gioconda no está incluidaen la muestra. El Louvre espera sobrepasar los números de asistentes de anteriores eventos de ese nivel. La muestra viene precedida de mucha política, pero ahora tanto el Gobierno italiano como el francés quieren demostrar lo bien que se llevan. Los italianos prestaron varios Leonardo y los franceses devolverán el favor cediendo algunos Rafaeles para la exposición del próximo año en Roma.


En segundo lugar, y hasta el 10 de febrero la magna exhibición dedicada al Greco organizada conjuntamente por el Louvre y el Grand Palais en las salas de este. También aquí sucedieron cosas entre bambalinas y al final no hay incluida ninguna obra del Prado que se negó a ceder las suyas .Sin embargo los críticos aseguran que la calidad de las piezas que ha logrado reunir el Comisario LeonKientz es muy alta, muchas procedentes de colecciones americanas, y que la visión que ofrece es distinta de lo que se nos había enseñado hasta ahora.


En otras salas del mismo enorme palacio de los Campos Elíseos y hasta el 27 de enero la apasionante e inmensa retrospectiva dedicada a Toulouse Lautrec . A lo largo de 12 salas nos muestra cronológicamente la evolución del llamado por Baudelaire “El pintor de la vida moderna”-en esa época nadie se convertía en alguien hasta que Baudelaire lo decidiera. El magno esfuerzo ha requerido la cooperación del Museo de Orsay , del de L’Orangerie y del que lleva el nombre del pintor en su ciudad natal de Albi , además de la generosidad del Art Institute of Chicago que prestó alguna de las mejores piezas, y de la Biblioteca Nacional de Francia que posee una colección completa de la obra gráfica del artista. La teóricamente trágica vida de TL, corta-no llego a cumplir los 36- no le impidió disfrutar al máximo. No parece que su deformidad en las piernas –consecuencia de dos accidentes derivados de la consanguinidad de sus progenitores-le impidiera gozar de innumerables “ filles de joie” - para lo que ayudaba la generosidad de estos- y de vinos, champan y licores , hasta terminar sus días a causa de la sífilis y del alcoholismo.


Su capacidad de pintar las imágenes en movimiento, que aprendido observando a los caballos de la familia, y la comprensión de lo que significaban artísticamente las nuevas técnicas de la fotografía y el cine le permitió adoptar un estilo único , un realismo expresivo que nos permite reconocer sus obras inmediatamente.


Es una exposición que no necesita obras maestras sino que reproduce escenas cotidianas , frecuentemente en litografías, como las siempre conocidas de Aristide Bryant, su patrón durante un tiempo, o las de la Goulue , la más que famosa estrella del can can en el Moulin Rouge. Apasionante recorrido por el” Fin de siecle” Parisino.


La inmensa alegría de vivir de TL se convierte en la tragedia de la vida en la muy visitada muestra de Bacon en el Centro Pompidou – hasta el 20 de enero- dedicada a sus últimos 20 años -1971-1992- y llena de alegorías a su culpabilidad tras la muerte de su pareja GeogeDyer . Ese mundo trágico, en un artista buen conocedor de España- murió en Madrid- tiene necesariamente que mostrar alguna tauromaquia y así ocurre. Muchos grandes trípticos, mucha sangre y mucho desnudo. Hay que ir preparado.


Si todavía quedan forofos de la pintura con ganas de seguir su vocación, el precioso Museo JacquemardAndree expone las obras de la misteriosa colección Alana con obras maestras de la pintura italiana de los siglos XV y XVI( hasta el 20 de enero ) , el Museo de Luxemburgo pintura inglesa del XVIII- su edad de oro- ( hasta el 1 de febrero) y el Marmottan los Mondrian.

Figurativos (hasta el 2 de feberero)


El que tenga ganas y recursos no debe olvidar que ya estamos en la temporada de las ostras y que los rotundos bueyes de mar están en todo su esplendor.


Texto: Ignacio Vasallo