Todo lo que debes saber sobre el descenso del sella en Asturias

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En estos días en los que comenzamos a recuperar un poco la normalidad, una vez superado lo peor de la pandemia por coronavirus, las actividades al aire libre se han transformado en una excelente opción para salir de la monotonía, aprovechando la belleza de los paisajes que ofrece España. Justamente, en este sentido, hoy queríamos detenernos en el descenso del sella asturias.


Y es que, entre estas alternativas, una de las más interesantes es el descenso del río Sella, una actividad de tipo acuático que recupera un poco el espíritu de la famosa prueba internacional de piragüismo que supo captar la atención de todo el mundo, realizándose en el mes de agosto en las villas de Ribadesella y Arriondas.


La excursión, que podemos disfrutar gracias a las empresas que se dedican a brindarnos un entorno seguro y con todos los elementos necesarios para ello, es una de las más emblemáticas que Asturias puede proponerle a sus visitantes, y una de las más reconocidas en todo el país en su categoría.


Incluso, la bajada del sella se ha adaptado en estos tiempos a los protocolos tanto de actuación como de limpieza y desinfección que exigen las circunstancias de público conocimiento, transformando esta salida en pareja o con amigos, en una de esas recomendables para todo el mundo.


De hecho, hay que tener en cuenta que se han ampliado los recorridos originales para resultar aún más entretenidos que antes, finalizando ahora en el puente de Ribadesella, lo que hace que tu trayecto se asemeje mucho más al previsto para la competición oficial.


¿Dónde empieza el descenso del Sella?


Si no tienes idea acerca del descenso del sella ubicacion, primero que nada hay que decir que se parte en canoa en Arriondas, localizándose la meta en Ribadesella. Como decíamos anteriormente se solía finalizar el paseo en el puente de San Román, en el pueblo de Llovio, pero eso ya es pasado.


En la actualidad, lo más aconsejable es recurrir a la primera salida del día, que se produce cerca de las 10 de la mañana, evitando así las aglomeraciones inevitables más tarde, sobre todo en estas fechas en particular, en las que muchísimos viajeros quieren tener esa oportunidad.


En total, el recorrido es de unos 20 kilómetros, aunque si crees que esa es una distancia demasiado extensa para ti, siempre puedes recortarla optando por algunos de los demás trayectos, ya que las mejores compañías de la zona disponen de varios puntos de recogida en el río, para que des por finalizado el circuito cuando te sientas cansado.


Y por si eso fuera poco, se realizan también encargos de comida para que no tengas que estar preocupándote por nada, los cuales corren por cuenta de una famosa panadería de la zona, como lo es La Espiga de Oro, contemplando exquisitos productos como bollos preñados, empanadas, chocolate para el postre, y una botella de agua para mantenerte hidratado.