Los viajes del atún

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De las 15 subespecies de atún que existen la más apreciada en todo el mundo es el atún de aleta azul, aquí llamado atún rojo. Es el más grande y el mejor valorado, lo que trae como consecuencia la sobrepesca y los esfuerzos de los diferentes Estados y organizaciones internacionales para su conservación. Solo se pescan al año unas 60.000 toneladas frente a los más de 6 millones de los demás atunes.


Su precio subió notablemente con las técnicas de ultracongelación y el abaratamiento del transporte aéreo que permiten el traslado inmediato a Japón, el primer consumidor mundial, desde los lugares de pesca.


El más conocido para nosotros es el atún atlántico de cuya protección se ocupa el ICCAT, Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico, basado en Madrid.


Desde la antigüedad se sabe que el atún es un pez viajero. Los que desovan en el Mediterráneo puede viajar a Islandia Noruega o América del Norte en unos cincuenta días. Casi todos los atunes rojos adultos hacen cada año esta gran expedición.


Desovan de madrugada en aguas con pocos nutrientes para evitar a los depredadores. Lo hacen cada año en fechas y lugares precisos, caso único entre los atunes. Solo dos o tres de cada 30 millones de huevos fecundados llegara a la edad adulta.


Al escasear los alimentos las crías practican el canibalismo hasta que alcanzan un buen tamaño. A partir de ese momento nadan en grupo. Tardan ente 4 y 6 años en alcanzar unos 45 kilos ,cuando podrán reproducirse por primera vez.

Son gregarios: se mueven en grandes grupos, solos los adultos camino del Mediterráneo y también con las crías a su regreso al Atlántico; endotérmicos: mantienen una temperatura corporal de unos 20 grados, arriba o abajo, aunque el agua este de 3 a 30 grados y pelágicos: se mueven en aguas medias, evitan la costa y no entran en las aguas profundas, aunque en caso de necesidad se puedan sumergir hasta 500 metros para buscar alimentos.


Solo comen lo que pueden ver, lo que nos indica la importancia del ojo.


Es un pez grande, ágil y musculoso. Algún ejemplar ha llegado a pesar 700 kilos y son bastantes los que pesan entre 200 y 400. Navegan rápido, llegando a alcanzar los 70 kilómetros por hora. Pueden vivir, si les dejan, hasta los 15 0 20 años.

Es uno de los pescados más caros. Llega a alcanzar precios desorbitados en el mercado de Tokio donde han pagado mas de dos millones de euros por algún ejemplar magnifico.


Fueron muy abundantes en la antigüedad. Cierto historiador griego se quejaba de que había zonas en las que las flotas tenían que navegar en fila india para poder atravesar los bancos de peces.






Sin embargo, en el S. XVIII ya hay cronistas que se empiezan a quejar de su disminución, que se agravó en la segunda mitad del S. XX, cuando llegó a ser calificado de especie en riesgo de extinción. La creación de entidades destinadas a la protección del atún, la asignación de cuotas y un control más severo de las capturas han permitido su recuperación por lo que actualmente, a pesar de la sobrepesca, tiene garantizado su pervivencia.


Los viajes del atún son conocidos desde la antigüedad y mencionados incluso por Aristóteles que citaba el ejemplo de los oteadores que instalados en atalayas altas avisaban a los pescadores cuando se acercaban los bancos de atún para cruzar el estrecho entre Europa y África. Por supuesto escribía de oídas. El paso ha sido y es el momento apasionante del viaje del atún. allí es donde desde tiempos inmemoriales, en ambos lados del estrecho, se establecieron las almadrabas, un sistema de pesca cuidadoso puesto que permite seleccionar los ejemplares adecuados y consiente posteriormente a los más pequeños un adecuado crecimiento.


Las más conocidas están en la provincia de Cádiz, pero también existen en Córcega, en Sicilia y una en Mazarrón

Hoy dia el método de pesca mas eficaz es a la traína: capturan a los atunes en redes de profundidad y los transfieren vivos en grandes jaulas a piscifactorías al lado de la costa donde se les engorda y abate uno a uno según las necesidades de los mercados europeo y japones.


Estos son los viajes de nuestros atunes, pero todos viajan. En el Pacífico las flotas atuneras vascas, pero con banderas de conveniencia tienen su sede en Mahé , en las Seychelles. Pescan el atún de aleta amarilla de menor valor y utilizado sobre todo para el enlatado. Otras flotas españolas pescan en el Pacifico.


También hay atún rojo en el Atlántico americano, con su propia zona de desove en el golfo de México que continuamente se mezcla con los nacidos en el Mediterráneo. El atún rojo del Pacifico Norte desova en el sur de Japón y viaja hasta México, mientras que el atún rojo del Sur nace en Indonesia y emigra cada año alrededor de la Antártida.


El 20 % de las capturas de atún rojo las realiza Japón, mientras que España, oficialmente, solo pesca algo más del 6.

Nuestros conocimientos sobre los viajes del atún rojo del Atlántico han aumentado estos últimos años por las numerosas marcas electrónicas impuestas en atunes rojos adultos en Estados Unidos, en el Mediterráneo y en los países nórdicos. lo que ha permitido seguir los movimientos diarios y las profundidades a las que se sumergen .



Ignacio Vasallo