Pacharán, el elixir navarro.

Cuenta desde 1988 con la IGP Pacharán Navarro, siendo la primera en comercialización nacional y segunda en producción de las diecinueve existentes en España.
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Concluida la Primera Guerra Mundial se celebró en Ginebra el primer Congreso internacional para la “Represión de los fraudes en los productos alimenticios” dónde se acordó la definición de los licores como “bebidas hidroalcohólicas aromatizadas obtenidas por maceración, infusión o destilación de diversas sustancias vegetales naturales, con alcoholes aromatizados, o por adición a los mismos de extractos aromáticos, esencias o aromas autorizados, o por la combinación de ambos, coloreados o no, y que cuyo contenido alcohólico este entre los 15º y los 30º.. Fijándose, asimismo, una clasificación en licores naturales, artificiales, simples y mixtos.


Siendo los artificiales los obtenidos a partir de un alcohol ya elaborado en el que se maceran frutas, plantas, hierbas, flores, especias, etc. Y simples, cuando se elaboran con una sola sustancia, aunque también se puede utilizar pequeñísimas cantidades de otras.


Definiciones las tres que reúne el Pacharán, uno de los productos más ligados a la tierra y a las tradiciones de Navarra desde sus orígenes, al que se le puede considerar como su “elixir”.


Datado ya en la Edad Media, no sólo era una de las bebidas principales en las celebraciones, sino que también era utilizado como bebida digestiva y tónico medicinal gracias a sus múltiples propiedades. Documentado está, que fue una de las bebidas del menú que se sirvió en la boda del noble Godofre de Navarra, hijo de Carlos III, con Teresa de Arellano en el año 1945. Y como cuando la reina Blanca de Navarra cayó enferma en el monasterio de Santa María de Nieva en abril de 1441, su último año de vida, se recupero de una indisposición con la ingesta del licor.



Con el transcurso de los años, pasó de ser un producto medicinal utilizado como digestivo y para dolencias del estómago a convertirse en una bebida habitual en los hogares navarros, y desde su elaboración de forma casera hasta comenzar su industrialización, estando datada su primera comercialización como tal en el año 1956. Aunque no fue hasta la década de los ochenta cunado su consumo se incrementa y se populariza por el resto de España y por diferentes países del mundo, convirtiéndose en un licor internacional.


El origen de su nombre es la palabra “pattaran”, unión de las palabras “pattar” y “arán” que en euskera significan aguardiente y endrina, respectivamente, sus ingredientes principales. Y es que en su elaboración no se emplea ningún aditivo, aromatizante ni colorante, lo que le da la diferenciación y la calidad que certifican su origen.


La endrina o arañón, como también es conocido, es el fruto del arbusto Prunus Spinosa, perteneciente a la familia de las rosáceas, de forma ovalada y un tamaño de entre 5 y 10 milímetros, de color azulado, violáceo o negruzco, textura aterciopelada y sabor agridulce. Fruto de bajo aporte calórico e hidratos de carbono; rico en fibra, potasio, hierro y calcio y especialmente en pigmentos naturales –antociano y carotenoides- de acción antioxidante. De naturaleza silvestre, es muy abundante en las zonas de montaña de Navarra, siendo a su vez cultivadas desde el año 1987, siendo la Comunidad pionera en hacerlo.



El Pacharán es el licor, bebida espirituosa, que surge de la maceración del alcohol etílico de origen agrícola con azúcares y aceites esenciales naturales de anís, de una graduación entre los 25 y 30 grados de alcohol con las endrinas, cuya cantidad puede fluctuar entre los 125 y 300 gramos por cada litro de alcohol, que deben de encontrarse en su justo punto de maduración, que suele ser en otoño, lo que favorece el desprendimiento del color y demás sustancias. Maceración que debe de realizarse en barricas de roble, depósitos metálicos o de acero inoxidable por un período mínimo de un mes y máximo de ocho. Debiendo filtrarse antes de su embotellado.


Definición marcada por el Consejo Regulador de la “IGP Pacharán Navarro”, cuyo ámbito geográfico abarca la Comunidad Foral de Navarra, creada en 1988 para regular y controlar su elaboración, producción y comercialización, bajo determinados parámetros de calidad y trazabilidad.


Y a la que pertenecen las empresas DZ Licores SLU, Destilerías La Navarra, Hijos de Pablo Esparza, SA, Licores Aranza, SL, Licores Baines, SL y J. Etxabarri Licores Usua, SL, únicas seis empresas que pueden comercializar sus elaboraciones con la protección de la marca europea, que debe constar en su etiquetado. IGP que es la segunda en cuanto a volumen de producción y primera en comercialización nacional de las diecinueve existentes en España de bebidas espirituosas.




AUTOR: Luis Javier Del Valle Vega.

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