Asturias, una geografía abrupta y abierta al mar

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Asturias


El Principado de Asturias se encuentra agarrado a ese septentrión norteño que lo define totalmente y le da vida, situación y referencia en el amplio mapa español. El estrecho tramo entre las cumbres y el mar, casi 55 kms. genera una notable variedad de paisajes y grandes contrastes. Las montañas asturianas constituyen una frontera física no sólo en el aspecto geográfico, sino también en lo que respecta a las comunicaciones, cultura, ambiente e historia.

Lo interesante de esta región cantábrica es que en un corto espacio de tiempo se pueden visitar zonas tan diferentes como la costa del mar Cantábrico que baña toda la región y constituye el litoral provincial mayor del país, o la alta montaña cuyo exponente radica en el macizo de los Picos de Europa en el oriente asturiano o las zonas del centro y occidente como Los Parques de Redes, Somiedo y Muniellos. Todo está a tiro de piedra y esta realidad es lo que tiene de atractivo para el visitante que en una semana puede disfrutar de todo el elenco paisajístico, artístico o gastronómico en un recorrido tranquilo, sosegado y placentero porque Asturias es una comunidad para pasearla con la mentalidad del ilustrado y el estilo del buen senderista. En este tiempo de asueto el turista accidental podrá conocer su etnografía y caminar con quietud y afecto en busca de las huella que a través de los tiempos fueron dejando los diferentes pobladores: cuevas prehistóricas, castros, arquitectura popular, prerrománica, románica, gótica…Podrá perderse en la belleza de sus playas, ríos, lagos, bosques y montañas, y disfrutar del bullicio de las ciudades y villas con una amplia actividad cultural y de ocio.




El Universo Gastronómico.


La gastronomía ocupa un lugar fundamental en las preferencias del visitante que llega a estas tierras del norte peninsular. Si el paisaje y la cultura son las atracciones directas para el turista, la culinaria representa ese tercer lugar en los gustos del forastero. Y es que la gastronomía asturiana se caracteriza por la variedad de productos autóctonos y por la versatilidad culinaria y calidad que de ellos resulta.


El clima y la riqueza de los suelos ofrecen unos huertos variados y pródigos en cosechas. Patatas, tomates, lechugas, fréjoles(judías verdes),arbeyos(guisantes), repollos, cebollas, pimientos, coliflores o alcachofas, suponen parte del abanico de hortalizas que se emplean en la cocina asturiana. Y en este terreno no hay que olvidar les fabes, alubias grandes y blancas, ingrediente esencial del plato por antonomasia regional: La Fabada.


De las frutas, la manzana es la protagonista indiscutible en la mesa o en la dorada bebida que traspasa fronteras:la sidra, caldo mágico que evoca tonadas y fomenta la amistad al compartir un culín escanciado. Encontramos en Asturias otras frutas como los figos(higos) naranjas, limones, fresas, cerezas, ablanes(avellanas), castañas o nueces.


En los bosques y pastizales crece una amplia variedad de hongos y setas como champiñones, boletus, pardinas, lepiotas, senderuelas, níscalos, setas de cardo, de San Jorge, colmenillas y corpiños…


Y si hablamos de pescados y mariscos, Asturias es un rincón mágico e idóneo para saborear las diferentes especies que se dan en ese mar batido y proceloso como es el Cantábrico. En las rulas asturianas abundan pescados como la merluza, el pixín(rape), el besugo, la chopa(el sargo), el salmonete, la laubina, el bonito, la sardina, el bocarte… En cuanto a mariscos, el oricio(erizo de mar), la llámpara, la andarica(nécora), la ñocla(buey de mar), el centollo,elbugre(bogavante),las cigalas, las quisquillas, las almejas y los percebes están entre las especies más solicitadas, sin olvidar el pulpo de pedrero, los calamares y los chipirones. Los ríos asturianos llevan a la mesa de salmones, truchas o angulas. Con respecto a las carnes y embutidos, las razas autóctonas vacunas son protagonistas. En los últimos años la apuesta decidida por la carne roxa(roja) trae a las mesas del Principado un producto de alta calidad. Y lo mismo pasa con los productos derivados del gochu(cerdo) como chorizos,morcillas y chosco. Los populares pitos de caleya(pollo de corral) alimentados sin pienso y de manera natural, los corderos a la estaca del alto Nalón o la rica cinegética donde las perdices, arceas(becadas), jabalí, rebeco, corzo o venado son base de los fogones de muchas zonas de montaña de la región.



Pero el protagonista de la gastronomía asturiana es el queso de vaca, oveja o cabra. En Asturias es posible que se encuentre la mayor mancha quesera de Europa con unas cuarenta variedades queseras repartidas por todo el entramado geográfico de este pequeño Principado. Los quesos de Cabrales, Gamonedo, Afuegalpitu, Casín, Peñamellera, Vidiago, Porrúa, Peral,Pría o Beyos, son realidades gastronómicas de altura organoléptica y unas propuestas artesanas notables. Bien acompañados con la sidra regional o con los Vinos de la Tierra de Cangas del Narcea suponen un encuentro armónico y sensorial inolvidable. Y si se buscan más tarde dulces momentos, la pastelería asturiana está a unos niveles de enorme calidad. La tarta gijonesa, el tocinillo de cielo de Grado, los Bartolos de Pola de Laviana, los Carajitos del Profesor de Salas, la Venera de Navia o los Carbayones de Oviedo,entre otras suculencias, suponen un recorrido dulzón y animado por una geografía golosa, abierta, sentida, cómoda y feliz.




Texto y Fotos: Carlos Cuesta