Qué papel jugó la mujer en la sociedad entre 1833 y 1931: así es la última exposición del Prado

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Con esta exposición, que durará hasta el 14 de marzo del 2021, el Prado hace un guiño al futuro en el que los grandes Museos buscarán en el fondo de sus armarios, en general muy bien nutridos, para montar sus grandes Exposiciones, debido a la disminución de sus ingresos y al encarecimiento de los préstamos y los seguros .El subtítulo de la muestra: Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas 1833-1931 ya nos indica que el relato es más importante que la suma de los diferentes capítulos del mismo.


No cabe duda de que la ideología se extiende por las dieciocho salas al tratarse de una “reflexión sobre el modo en el que los poderes establecidos propagaron el papel de la sociedad a través de las artes visuales desde Isabel II hasta Alfonso XII” según señalan los propios organizadores.


Aunque  el relato reivindica el papel de la mujer en la vida y en la cultura, a veces parece una magnifica disculpa para enseñarnos el “arte Oficial”  de la época, exhibido en las Exposiciones Nacionales  que por circunstancias históricas fue mayoritariamente adquirido por el Prado y guardado en sus sótanos.


A pesar de que  a los ojos de muchos visitantes gran parte de lo expuesto parece haber pasado de moda, ofrece  también una oportunidad para recuperar a pintores académicos prácticamente desaparecidos del firmamento artístico como Antonio Fillol cuyo “Sátiro “resume el objetivo de la muestra. Esa y otras de las piezas más interesantes se corresponden con el “naturalismo “imperante en la literatura de la última parte del XIX con Zola como principal exponente en Francia y Emilia Pardo Bazán en España.


Las mujeres aparecen más como objeto del arte expuesto que como sujeto, con algunas excepciones como la sala dedicada a las “señoras copiantas “, que así firmaban las que, en su intento de perfeccionar su arte y de profesionalizarse  iban a ejercer esa función al Museo por las dificultades que tenían de perfeccionar el oficio en las Academias tradicionales. Y por supuesto la pintura de las reinas Maria Cristina e Isabel II que se habían apuntado a la moda.


No es que faltaran candidatas, sobre todo a partir de 1987 año en el que sesenta mujeres colgaron sus cuadros  en la Exposición Nacional, pero con el paso de los años pocas de sus obras forman parte de lo mas valorado de esa época.

Es interesante el tratamiento del desnudo  y  también lo son  las pinturas censuradas.

El desnudo solo era aceptado en el contexto de una narración histórica o literaria  y así aparece, incluidos los desnudos de adolescentes como en “Crisálida “.


La incompresible censura de algunas obras ahora  expuestas nos recuerda el temor del orden institucional ante las situaciones que la literatura de aquellos años primero y la pintura después ponían de relieve, especialmente el sentimentalismo que incluía la descripción de la prostitución, la degradación femenina y la tragedia de las  madres solteras entre otras situaciones puesto de relieve en la Exposición Nacional de 1895.


Una buena descripción de esos años a caballo de dos siglos, con pinturas muy variadas,  en lo que a  calidad  se refiere.



Texto: Ignacio Vasallo