LOS MEJORES PARQUES DEL MUNDO PARA CORRER

El parque Sempione, Milán

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El maratón de Milán carece del prestigio de los maratones históricos. Tiene solo veinte años y le va a costar hacerse un hueco. Y es que para que un maratón tenga éxito hace falta contar con una buena base de corredores locales y en eso Milán anda flojito. A los milaneses no les gusta exhibirse en su ciudad y salen de ella en cuanto tienen una oportunidad. Por supuesto las oportunidades no faltan , en invierno con las estaciones de esquí del Valle de Aosta , especialmente Cervinia o las del Piamonte como Sestriere a algo más de un par de horas . En verano ,Portofino y la costa de La Liguria, aun más cerca, y en otoño y primavera el lago Como y y Suiza , especialmente Lugano a la vuelta de la esquina- solo ochenta kilómetros-


Pero para los aficionados a correr la capital lombarda tiene una ventaja . Durante los fines de semana hay limitaciones al tráfico y se puede trotar por el centro de la ciudad al tiempo que se admiran las maravillas que ofrece . Incluso a diario varias de las calles propuestas son peatonales.


Cualquier carrera debe comenzar y terminar en el Parque Sempione , el más bonito de Milán , rodeado de los mejores barrios . No es muy grande, un poco menos de cuarenta hectáreas , pero suficiente para los que no dispongan de mucho tiempo . Los fines de semana está ocupado por los que han decidido no salir a las afueras , las familias que no pueden, los estudiantes extranjeros y otros que aprovechan las tres horas diarias de wifi gratuito.


Se puede iniciar en el El Arco de la Pace, en la parte norte – el clásico Arco napoleónico , para luego bordear el parque hasta Palacio de la Triennale, una construcción claramente fascista que sigue siendo la sede de uno de los eventos artísticos más importantes de Italia , aunque no tanto como en los años de Mussolini.


En el lado opuesto del Arco se encuentra el Castillo “ sforcesco “ al que dió nombre la familia Sforza , pero iniciado por los Visconti en el siglo XIV . En su inmenso patio de armas se reunían los tercios provenientes del Sur y de España para ir a Flandes por el camino español, atravesando tierras imperiales y sin tocar suelo francés.


Desde el Castillo y por la Via Dante se llega hasta la Plaza del Duomo con la famosa catedral gótica. A la derecha queda el pomposamente llamado Palazzo Reale , la sede histórica del Gobierno de Milán , de estilo neoclásico y hoy día centro cultural , en el que se celebran las mejores exposiciones de la ciudad. Fue construido en la etapa austríaca ya que Milán pasó a manos imperiales tras el tratado de Utrecht . Al lado contrario esta la famosa Galeria de Vittorio Emanuele II , el primer Rey de Italia , la más bella de las Galerias que se construyeron en Europa en el último tercio del siglo XIX , antecedente de los modernos centros comerciales en la que se alojan tiendas de prestigio y el restaurante mas famoso de Milán , el Savini.


Al otro lado de la Galeria se llega a la Plaza de la Scala donde se encuentra el Teatro de Opera mas famoso del mundo, unido ya para siempre a Verdi, también de la etapa “ teresiana “ y destruido, igual que el Palacio Real ,en los bombardeos aliados del 43. Ambos edificios han sido magníficamente restaurados. Se puede aprovechar para deambular por el” cuadrilátero de la moda y recorrer la calle Montenapoleone, sede de las centrales de algunas de las marcas mas famosas .Pasando por delante de la pinacoteca de Brera, que aloja algunas maravillas como el Cristo Muerto de Mantegna o la Pala de Montefeltro de Piero della Francesca , se recorre Via Senato para volver al Parque Sempione.


En total se puede hacer un circuito de unos diez kilómetros , que un corredor medio realizará en una hora. Si dispone de más tiempo para dedicarse al turismo , iniciará el recorrido a unos cientos de metros del Arco de la Pace , en la Sacristía de Santa Maria delle Grazie donde podrá admirar, previa petición de hora , el famoso fresco de la Ultima Cena de Leonardo de Vinci, restaurado hace unos veinte años , entrar en el Castello para apreciar en el Museo la Pieta Rondanini, la fascinante e inacabada escultura de Miguel Angel, o, en la Pinacoteca Ambrosiana, dependiente de la Catedral el bodegón de Caravaggio.


Al otro lado de la Galeria un pequeño desvío nos llevara a San Ambrosio, la venerable basílica en honor del patrón de la ciudad , el maestro de San Agustín , que antes que monje fue Gobernador de la región y al parecer el primero que enseñó a los feligreses a leer en silencio , una curiosa innovación , adaptada rápidamente por gran parte de la población lectora.

Milán es misteriosa y señorial . Lo importante está tras esos portalones nada pretenciosos, pero que albergan amplios patios y mansiones señoriales.


La carrera es una buena disculpa para visitarla . En verano es preferible correr temprano por el calor húmedo que atosiga. El resto del año la temperatura es buena , aunque en invierno habrá que taparse.



Ignacio Vasallo