Vinho do Oporto, el fortificado del Duero para el mundo.

Es uno de los considerados grandes del mundo, siendo su región de elaboración la primera en tener una Denominación de Origen del mundo, datada en el año 1756
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El vino de Oporto, en Portugal, es por definición un vino porticado del Duero, siendo el primero el contar con una Denominación de Origen a nivel mundial, y uno de los más reconocidos a nivel mundial. La misma debe su creación en 1756 a Sebastián José de Carvalho e Mello, Conde Oeiras y Marqués de Pombal, que con su “Demarcación Pombalina” delimito la región del vino de Oporto en el Duero, siendo en 1926 cuando es reconocida fuera de sus fronteras.


Tres son las comarcas de la región del Duero acogidas como elaboradoras de vinos, marcadas por sus caracteres propios, con condiciones climatológicas y sistemas de vinificación, que se complementan entre sí. Son las del Baixo Corgo, Cima Coro y Douro Superior, que aglutinan más de 2000 pagos o quintas con un censo en torno a 80.000 viñedos registrados.

Estos reciben una clasificación según el sistema de Cadastro, basado en una puntuación alfabética que oscila entre la A (máxima calidad) y F (mínima), y que se determina por una escala de puntos. El 70 % de éstos se otorga en función de cuatro variables: altitud, rendimiento, suelo y situación. El resto se conceden en función de elementos como la cepa, la edad, el mantenimiento del viñedo y la inclinación del terreno, otorgándose puntos negativos y positivos.


Aproximadamente el 20 % de los viñedos alcanza las categorías A o B, mientras que el 75 % se clasifica como C o D y sólo el 5 % obtiene las categorías D y F.


Cinco varietales son las reconocidas para elaborar tintos: Touriga Nacional, la cepa del Oporto por antonomasia; Tinta Roriz; Touriga francesa o franca; Tinta Barroca y Tinta Cao. Mientras que las utilizadas para los blancos son la Malvasía Fina, Malvasía Rei, Donzelino, Gouveio, Escana-cao, Rabigato, Codega y Viosinho, entre otras.


Su peculiar proceso de elaboración se basa en interrumpir la fermentación cuando las levaduras han transformado en alcohol un tercio de los azúcares del mosto. Que se realiza desculando y trasegando a toneles, donde se adiciona aguardiente vínico de 75 a 85º conservando de esta manera el vino una dulzura de uva natural y un maduro sabor afrutado, aumentado así mismo la fuerza alcohólica entre unos 19 y 22º, siendo aproximadamente la proporción 5 de vino por 1 de alcohol.


El encabezado del vino se realiza en otoño y a la primavera siguiente son trasegados y trasportados desde los diferentes pagos hasta las naves de crianza en las bodegas situadas en la localidad de Vila Nova de Gaia, en la ribera del Duero, frente a la ciudad de Oporto. Que por su situación, muy cerca del Atlántico, cuenta con un clima más templado y propicio a la crianza larga, lenta y equilibrada que el Oporto requiere. En cuyo proceso los vinos son sometidos a severas y estrictas pruebas de control de calidad realizadas por el Instituto do Vinho do Porto.


Hasta 1986 solo los vinos envejecidos en esa localidad podían recibir la Denominación de Origen Protegida Oporto. A partir de la entrada de Portugal en la Comunidad Europea se estipulan reglas para acabar con el monopolio comercial de los exportadores allí situados, permitiéndose a las quintas individuales poder tener el distintivo sin recurrir a intermediarios ni tener bodegas en Vila Nova.


En la crianza solo se utilizan barricas de roble viejo, jamás barricas jóvenes. Utilizándose grandes cubas para los que requieren un largo envejecimiento, y oscilando la capacidad media del parque de barricas entre los 550 y 650 litros.

En cuanto a los tipos de vino, tres son las categorías amparadas: blancos, tintos sin añada y tintos con añada.


Los Blancos, se clasifican en secos, semisecos y dulces, envejecen tres años en barricas, presentan graduaciones entre los 19 y 20 grados, se suelen consumir como aperitivos y tienen mucho menor peso e importancia que los tintos.


Los Tintos sin Añada, provienen de mezclas o ensamblajes, se crían en barrica y no mejoran en la botella, de tal forma que una vez en el mercado, están listos para el consumo. Cuatro son los tipos en que se clasifican: Ruby, obtenidos de la mezcla de diferentes añadas y vinos de diferentes quintas y envejecidos un mínimo de 2 años. Vintage Character, mezcla de vinos Ruby de calidad superior, envejecidos entre 3 a 4 años. Tawny, envejecidos entre 4 y 5 años y Tawny con indicación de edad, constituidos por mezclas de diferentes cosechas, cuya edad media de envejecimiento se expresa en la etiqueta (10, 20, 30 y más de 40 años).


Siendo tres las categorías de los Tintos con Añada: Vintage, LBV y Colheita o Reserva. Los Vintage son una rareza, procedentes de una única cosecha considerada de calidad excepcional de fincas de primera calidad y que dependen de la decisión del productor. Envejecen solo dos años en madera hasta que la decoloración se realice, después se embotellan sin filtrar para su posterior envejecimiento, protegido del aire y de la luz, que se realiza por reducción en vez de por oxidación como el resto de vinos. No se suelen etiquetar, sino que se marcan con pintura blanca, constando su año de cosecha y su embotellado. En el caso de que las uvas procedan de una sola quinta, se denominan “Single Quinta Vintage”.


L.B.V. Late Bottled Vintage o Añada de Embotellado Tardío. Son vinos de gran calidad pero no excepcional de una única cosecha, que envejece en madera entre 4 y 6 años y luego son embotellados. Su año aparece indicado en la botella y una vez embotellado está listo para su consumo, no apostándose por una larga vida en botella, y Colheita o Reserva. Son Oportos Tawnys de única cosecha que está indicada en botella, envejecen siempre en madera un mínimo de 7 años y son embotellados en su mejor momento para salir al mercado, dependiendo su calidad del año de la cosecha.



AUTOR: Luis Javier Del Valle Vega.

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