PEPE ONETO EL GRAN PERIODISTA DE LA TRANSICIÓN

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Hace tres años invite a Pepe a que se uniera a nosotros en la FEPET, de cuyo Comité Ejecutivo formamos ambos parte. Siempre había sentido pasión por el mundo de los viajes, y aunque recorrió el mundo incansablemente, acompañando a los Reyes o Presidentes en viajes oficiales, o pronunciando conferencias, no siempre había dispuesto del tiempo necesario para disfrutar plenamente, para deambular sin rumbo por las ciudades más interesantes, acompañado casi siempre por Paloma. Juntos vinieron a casi todos los viajes organizados por FEPET durante este tiempo. En esa pareja había una clara división de funciones: Pepe escribía y Paloma hacia el resto.


La nuestra fue una amistad de más de cincuenta años, la mayor parte de esos años una amistad a cuatro: Pepe Paloma Barbara y yo. Ya teníamos una buena relación antes pero su entrada en cambio como Subdirector y luego Director en 1975 nos proporciono la oportunidad de un trato más frecuente dada mi pertenencia al Consejo de Administración de la

empresa editora y mis colaboraciones en la revista.


Pepe se convirtió en el periodista de la transición por su magnífica información, su periodismo a lo Tom Wolfe, novedoso aquí y especialmente por una virtud rara en esta profesión: el sagrado respeto de las fuentes de información a las que jamás traiciono .Distinguió siempre entre información que podía ser publicada citando la fuente, la que se podía publicar sin citarla y la que había que guardar en el armario de la memoria para el futuro. Siempre estuvo interesado por la compleja relación entre periodistas y políticos. Aseguraba que, en general a los periodistas había una manera de comprarles que el político no había entendido: con información. A él se deben algunos momentos estelares de

la época como la primera gran entrevista al Rey o la gran pregunta a Felipe Gonzalez en la campaña del 82 ¿qué es el cambio ¿ a la que este respondió que el cambio es que España funcione.


Bajo su dirección Cambio 16 llego a vender medio millón de ejemplares y a influir decisivamente en la evolución política del momento, pero nunca dejo que el semanario perdiera la neutralidad política dentro del sistema democrático. 


Pepe también fue autor de varios libros de éxito, Director de los servicios Informativos de Antena 3 y muchas cosas más a lo largo de tan larga carrera porque esa generación de periodistas, los nacidos en los años cuarenta decidieron no jubilarse. 


Su participación en tertulias y programas televisivos le dio una popularidad que muy pocos periodistas alcanzan y que muchos desearían. Era reconocido nada más entrar en un local público, lo que ni le agobiaba ni le desagradaba. 


Su fallecimiento nos deja dos lecciones de periodismo, la suya, la buena la de quien al poco de despertarse de la operación de peritonitis en pleno agosto da las gracias en twitter al equipo médico de la clinica Quirón de San Sebastian que le había intervenido y que puede todavía escribir algúnartículo para su periódico Republica.com hasta dos días antes de fallecer.


Pero también, desgraciadamente hay otra lección que algunos todavía no han aprendido, la de que hay que comprobar que la información que se va a publicar es correcta. La sección de sociedad de ABC informaba en un obituario lleno de errores, que era viudo desde hacía tres años ya que su mujer Loli había muerto de cáncer, que dejaba tres hijos y así con todo tipo de detalles. Pero el mal no acaba ahí. La revista Hola recoge toda esa información inmediatamente, incluso adornándola con datos inauditos creando una falsa biografía al modo de lo que Max Aub hizo con Jusep Torres Campalans , pintor inexistente pero cuya vida narra Aub conmaestría.


Con Pepe Oneto desaparece una manera de hacer periodismo basado en la información, en la verdad, en la garantía de que no intentan hacernos tragar píldoras ideológicas.


Algunos le echaremos de menos, pero le recordaremos siempre.


Jose Oneto nació en San Fernando Cádiz en 1942 y falleció en San Sebastian en octubre de 2019.


Texto: Ignacio Vasallo