El norte de Chipre

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Durante los años sesenta y setenta los periódicos publicaban cada día noticias sobre Chipre y los problemas entre las comunidades griega y turca. Los griegos, más numerosos, dirigidos por el imponente Obispo Makarios, querían la "enosis", la integración en Grecia, mientras que los turcochipriotas peleaban por el "taksim", el reparto entre Grecia y Turquia.


Tras el acuerdo de Londres de 1959, que dió lugar al nacimiento de la República de Chipre, al independizarse de Gran Bretaña, se redactó una compleja Constitución que promulgaba la igualdad entre ambas comunidades y la renuncia de estas tanto a la "enosis" como al "taksim". El clérigo puso todo tipo de dificultades a la aplicación y volvieron las bombas.

En el 67 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas fuerza la paz y envía a los Cascos azules que, cincuenta y cuatro años después siguen allí.


En 1974 los grecochipriotas dan un golpe de Estado con el apoyo de los coroneles griegos para forzar la" enosis "y en respuesta el ejercito turco invade el Norte del país provocando la huida de los grecochipriotas .


En 1983 la República Turca del Norte de Chipre se declara independiente .


Todos estos avatares, que coinciden con el desarrollo del turismo de masas en Europa, han impedido la expansionan turística del Norte a pesar de que el alargado dedo que señala a Turquía, a solo 67 kilómetros, cuenta con algunas de las escasas playas vírgenes-o casi- del Mare Nostrum.


El pequeño territorio esta ocupado por 250.000 habitantes y más de treinta mil soldados turcos.


Los antiguos propietarios griegos impiden el desarrollo inmobiliario con sus reclamaciones. Algunos aventureros británicos que compraron a precios de ganga tienen problemas legales, pero viven en alojamientos a los que no hubieran podido acceder en otros lugares al sol.



Como consecuencia de los acuerdos se cerraron al público alguna de las playas mas reconocidas como la de Varosha en Famagusta recientemente reabierta .


La moneda es la lira turca muy devaluada en los últimos años por lo que los precios son baratos , mucho más que en el sur. Tanto la libra como el euro son aceptados en la mayor parte de los hoteles y restaurantes así como las principales tarjetas de crédito.


Los agricultores locales ponen en el mercado productos como los cítricos, otras frutas y verduras con los que se cocinan platos de sabor turco acompañados de vinos muy dignos, tanto locales como, sobre todo de la vecina Turquía .

Y por supuesto los omnipresentes quesos de cabra y oveja. La cerveza es de calidad. Los locales también toman el licor de frutas destiladas, Zivania y el raki como en todo el oriente medio.


Para los que quieran más que playa quedan recuerdos del paso por la zona de todos los aventureros que cruzaban el Mediterráneo: hititas, asirios, egipcios, romanos, bizantinos,árabes, venecianos, otomanos etc . Algunos compraban la Isla y cuando se aburrían la vendían, como Ricardo Corazon de León, que se desvió, camino de Tierra Santa porque tuvo que ir a rescatar a su hermana y a su prometida Berenguela de Navarra que habían terminado en Chipre tras una tormenta. Se casó allí y se quedó tres años. Todavía nos enseñan un castillo suyo enclavado en un lugar imposible.


Merece la pena la visita a Nicosia, ciudad amurallada, dividida por la linea de separación y cada parte capital de su zona. Los principales edificios históricos, entre los que destaca la Mezquita de Selimiye del siglo XIII, están en la zona norte.


Famagusta cuenta con unas interesantes murallas venecianas que protegen el principal puerto del país y varias fortalezas. En las cercanías el Monasterio de San Andrés. Al otro lado, cruzando la cordillera de Kyrenia se encuentra la abadía de Bellapais y cerca de la ciudad los turistas van a visitar las ruinas de un monasterio del S. XIII.


En la zona de Kyrenia, se encuentran el castillo de San Hilarión, el de Buffavento, el Monasterio de Bellapais. Al lado de Dirkapaz está la playa mas conocida de todo el país, la Golden Beach.


Después prácticamente nada, pero vale la pena ir a la nada para ver el pasado.


El aeropuerto de Escar a trece kilómetros de Nicosia recibe en verano algunos vuelos desde Londres, Bruselas, Copenhague y Amsterdam o desde Turquía. También se puede volar a la Nicosia griega y alquilar un coche, aunque algunas empresas no permiten pasarlo al norte. El cruce de la frontera es fluido.


El turismo ha crecido en los últimos años por lo que es posible que tras el paso de la pandemia La República Turca del Norte de Chipre sea otro destino de sol y playa similar al del resto de las Islas del Mediterraneo.




Ignacio Vasallo