Amália Rodrigues. Portugal recuerda a su eterna embajadora

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El fado es un grito desgarrado, de tristeza y desilusión, un canto popular urbano que impregnó el alma portuguesa y que en 2011 fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Durante décadas, una mujer, Amália Rodrigues fue su embajadora mundial. La rasgada voz de la fadista se escuchó nada más conocerse la distinción de la Unesco.


Cosas del destino, siempre tan ligado al fado, ella no pudo ver como la música que había dado a conocer en el mundo conseguía este reconocimiento cultural. Murió el 6 de octubre de 1999, hace ahora 20 años.


Durante su entierro Portugal se quedó paralizado. La reina del fado era ya inmortal, como nos explica la fadista Laureana Geraldes "permanece en la mente y el corazón de muchos portugueses". Una mujer de familia humilde había sido capaz de recuperar el orgullo de un pueblo, de cantar a los grandes poetas portugueses y de abrir la puerta a otros fadistas desde finales del siglo XX. Una de ellas es Laureana, que está a punto de dar el salto a la profesionalidad y tiene como referencia a la homenajeada artista.


En 2020 se cumplirán 100 años del nacimiento de Amália Rodrigues, una cantante que no solo cantó en portugués a sus seguidores, también lo hizo en castellano, en francés, en inglés o en italiano. Se ganó al público de todo el mundo. Una música que había nacido en los barrios pobres de Lisboa, en lugares de transgresión y marginalidad.... atrae a espectadores de alto nivel cultural.


Fue la época dorada de Amália Rodrigues


Puedes escuchar el artículo en formato audioguía. https://www.ivoox.com/42704254 


Fado significa destino... por eso es un canto triste, porque habla de sentimientos, de desengaños amorosos, de añoranzas, de emigración, de desencuentros, de la vida, de la muerte, del esfuerzo, del trabajo duro, de la emigración.... "más que triste diría que es un canto serio, y habla de las cosas diarias", nos dice el guitarrista Pedro de Castro.



Un universo común que autores, compositores y músicos comparten con el espectador. La fadista Misia añade que "retrata la vida con sus cicatrices, sus decepciones y sus superaciones".


El fado es un resumen de la historia portuguesa y refleja el estado de ánimo de una sociedad y de un país. Conoció su momento de máximo esplendor en las primeras décadas del siglo XX, cuando las clases sociales más adineradas y de cierto nivel cultural empezaron a escucharlo en grandes eventos, en los teatros de la ciudad. Hasta entonces esta melodía, que se había transmitido de forma oral y que en su mayoría eran anónimas, atrajo a los poetas, que comenzaron a escribir letras para ser cantadas.


Luego llegaría la dictadura de António Salazar que en un principio defenestró el fado, pero ante su importancia en las capas más bajas de la sociedad pasó a utilizarlo para imponer lo que denominaba los auténticos valores tradicionales de Portugal promoviendo la dignidad de la pobreza y presentando al destino como algo irremediable. También censuró muchas letras.

El final de la dictadura salazarista apagó durante mucho tiempo la voz de Amalia. Su música y sus canciones se relacionaban con la dictadura y fue perdiendo fuerza.... pasando al olvido. La voz de Amália, se silenció temporalmente... También la del fado



El fado y sus variantes temáticas


Los primeros fados, en el siglo XIX, los cantaban los pescadores y los marineros. Se cantaba en tabernas o en los patios de los barrios populares de Alfama, Castelo, Barrio Alto, y de allí pasó a tener una impronta nacional. Su origen en los suburbios más desfavorecidos queda reflejado en la imagen de una mujer. María Severa, gitana y prostituta, amante del conde de Vimioso, cantaba y tocaba la guitarra en el burdel o en las calles de Mouraria.


Este estilo musical tiene una estructura poética de décima, con cuatro estrofas de diez versos cada una. Sobre esa base adopta multitud de estilos, el fado do corridinho es alegre y bailable, el castizo es más tradicional, el que siempre se ha cantado en los barrios lisboetas, el fado menor es meláncolico, el que mejor refleja ese sentimiento tan portugués, pero tan difícil de explicar en otra lengua: la saudade, donde se mezcla la añoranza y la tristeza. El fado vadio es improvisado y más amateur. Tradicionalmente lo interpreta un trío, el cantante, casi siempre de pie, un guitarrista y un violinista.




Pero también hay dos maneras de cantarlo. Según la composición de los tres intérpretes y de la temática, se habla del fado de Lisboa o del de Coimbra. El primero es el más conocido internacionalmente y es de temática muy variada, cantando con tristeza y sentimiento historias pasadas o presentes. También cosas divertidas, con ironía, piques entre los cantantes.

El fado de Coimbra está más ligado a las tradiciones estudiantiles de la Universidad y es cantado exclusivamente por hombres que se sitúan por detrás de los músicos, vestidos de negro y cubiertos por una capa oscura. Se canta de noche, en lugares , pero también junto a la ventana de una casa, con una especie de serenata amorosa. Se toca con una guitarra portuguesa, diferente de la de Lisboa y otra guitarra clásica, con acordes afinados en tonalidades más bajas. Su temática es más reducida y se refiere a amores estudiantiles o a la ciudad.


El futuro del fado


Desde la última década del siglo XX, en los años 90 comienzan a surgir grupos que recuperan el fado para los portugueses y lo trasladan por el mundo. https://www.museudofado.pt/index.php?id=17 Sara Pereira, directora del museo del fado, está convencida de que "esta música se ha rejuvenecido y vive un momento de gran vitalidad, "hay más jóvenes intérpretes, compositores, autores más jóvenes, público juvenil y además es un momento de gran vitalidad, con un importante diálogo del fado con otras músicas y artistas de distintos países. Eso es muy positivo para atraer a nuevos públicos".


El museo del Fado, situado en el barrio de Alfama, cumplió 20 años en 2018. Fue creado con la intención de preservar y promover el patrimonio de los principales artistas del mundo, y acoge decenas de objetos donados por los grandes fadistas portugueses. Además está comprometido con la difusión del género, declarado


Nombres como Carlos do Carmo, el rey del fado, pero sobre todo los innovadores Madredeus, la cautivadora Dulce Pontes, Misa, Camané -más fiel a la tradición-, Ana Moura, la diva Mariza o Ana Sofia Varela, se convirtieron en transmisores de ese patrimonio cultural. Aunque por encima de ellos siempre estará el nombre de una emblemática mujer: Amália Rodrigues, que escribió algunas letras de canciones como Lágrima o Estranha forma de vida. La artista que redescubrió toda la fuerza de un género musical que exprime los sentimientos.patrimonio inmaterial de la humanidad por la Unesco en 2011.Cada año recibe unos 170.000 visitantes, muchos van a conocer su fondo documental y otros asisten a las actividades organizadas por esta institución.


Actos de homenaje a Amália Rodrigues


El 1 de julio, fecha de su no nacimiento (hay dudas sobre este hecho, aunque se da por confirmado el 24 de julio de 2020), unos 75 guitarristas inauguraron el año Amália con un concierto colectivo “Guitarras para Amália”, celebrado en las escalinatas del museo del Fado.


 https://youtu.be/w0RuXUvrpEc


El programa de homenaje, centrado en decenas de actuaciones musicales en todo el país, tiene un carácter multidisciplinar basado en 9 ejes: música, exposiciones, cine, teatro, danza, conferencias, programas educativos. documentales, ediciones bibliográficas y actividades para el público infantil. También se han organizado acciones artísticas en los miradores de Lisboa y el musical, 100 Amália.


Los organizadores del año Amália van a difundir –durante 2020 y 2021- la figura de esta mujer popular, que proyectó internacionalmente una parte cultural de Portugal, y que muchos estudiosos debaten sobre su dualidad política y su compromiso social.


Su voz fue el instrumento privilegiado con el que interpretó toda la poesía portuguesa, desde el repertorio trovador y renacentista hasta la creación literaria contemporánea.


También hay actos previstos en España. El Festival de Fado, llevará a Madrid y Sevilla a las fadistas Ana Moura, Cuca Roseta y Fábia Rebordão –las fechas están pendientes de la evolución de la pandemia. Cuca Roseta y el pianista Júlio Resende, actuarán en Barcelona y el 6 de octubre, la fecha de su muerte, se realizará un concierto desde su casa, que podrá seguirse en streaming.





Además todos los martes y viernes, entre las 5 p.m. y las 7 p.m., hay fado en vivo en el Jardim da Casa-Museu Amália Rodrigues, con Ana Sofía Varela y Matilde Cid. También es posible visitar la casa en la que vivió Amália durante más de 40 años, a través de una visita guiada. #Jardín de Amália


Visita guiada de 25 € por la casa y el jardín de Amalia. Casa-Museo Amália Rodrigues (193 Rua de Sao Bento, Lisboa Tel. 96 129 36 82)


Actos organizados en Museo del Fado de Lisboa



Ángela Gonzalo