Candelario: El pueblo salmantino que ha sabido equilibrar turismo y pandemia

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Texto e imágenes de Miguel Rodero


Con el fin del confinamiento y la progresiva relajación de las medidas de contención en la denominada Fase de Desescalada, los pueblos se convertían en el centro de las miradas de quienes durante semanas habían estado recluidos en los principales núcleos de población del país. Unas miradas bien recibidas por los muchos negocios vinculados al turismo, y que aún sirven de pulmón a nuestra “España vaciada”, pero con recelo por quienes el miedo era más fuerte que la necesidad.


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En esa difícil ecuación necesaria para conjugar la subsistencia económica con la seguridad -la misma espiral sinfín que todo el país está teniendo que sortear- la mayoría de municipios de interior han dado muestras de tremenda madurez, y el municipio salmantino de Candelario ha aprobado con sobresaliente.


Para quienes no conozcáis Candelario (extraño pero puede darse el caso) es una visita obligada para los amantes del mundo rural. Enclavado a la falda de la sierra con su mismo nombre, y tan al sur de Salamanca que bien pudieran ser un municipio extremeño, encontrarás un pueblo de prácticamente 1.000 habitantes que ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico desde 1975 por su arquitectura tradicional, un entorno natural envidiable bajo el titulo de reserva de la Biosfera y con un presente tan arraigado a sus costumbres que le hace estar integrado en Los Pueblos Más Bonitos de España.


En este marco que invita a que Candelario sea un escenario con gran afluencia de turistas, lo que lleva irremediablemente aparejado una mayor probabilidad de riesgo sanitario, la rama hostelera y hotelera del municipio, comerciantes así como el conjunto de la población han mantenido la responsabilidad, aumentando si cabe las medidas de seguridad en negocios y con un exquisito sentido de la solidaridad por parte de la generalidad de los vecinos que han creado un clima de seguridad y confort difícil de igualar.


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¿Quiere decir esto que es un pueblo sin Covid-19? Evidentemente no. Con la llegada del verano el virus lejos de aplacarse se ha fortalecido encontrando un aliado en la masiva movilidad de los ciudadanos. Candelario no está aislado del mundo y por ello se entiende que tuvo, tiene y tendrá afectados, pero esa realidad es la de toda la geografía española, debemos aprender a convivir con ello recordando que las medidas de protección individual, así como optar por destinos seguros, son el mejor aliado para disfrutar de unos días de desconexión sin aumentar los riesgos.


Y a estas alturas no está de más recordar que si bien los hosteleros y comerciantes han realizado un sobreesfuerzo económico y personal para otorgarnos ese halo de seguridad, nuestra obligación como turistas es corresponderles cumpliendo las normas, siendo responsables y teniendo muy presente que tras nuestro paso por el municipio, tras el fin del verano, los habitantes de Candelario –o cualquier pueblo- deben seguir disfrutando de ser un lugar seguro donde vivir. 


Seamos solidarios con nuestros destinos, cumplamos las normas sin protestar y apuntemos Candelario en la agenda de “pueblos que visitar antes de que acabe el 2020”.