Las bebidas en Etiopía.

El consumo de alcohol está permitido y su consumo muy presente.
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La actual República Democrática Popular de Etiopia, ha sido la segunda nación y primer reino del mundo en adoptar el cristianismo como religión, siendo el cristianismo ortodoxo es la religión mayoritaria del país. Por ello el alcohol no sólo no está prohibido, sino que su consumo es importante.


La oferta de bebidas que uno se puede encontrar en una visita al denominado “cuerno de África” es muy similar a la de cualquier país occidental, en el que esté permitida la venta de alcohol.


El agua mineral embotellado es, obviamente, la de mayor consumo. Su oferta en marcas y formatos es muy amplia, la natural en su inmensa mayoría embotellada en plástico, mientras la mineral lo es en cristal. Por las connotaciones higiénicas sanitarias existentes, para el visitante no sólo es aconsejable sino casi “obligatorio” beber agua embotellada, para evitar algún disgusto innecesario. Al igual que para nada es aconsejable enfriar las bebidas con hielo, ante el riesgo de que este elaborado con agua no embotellada.


Al café se puede considerar el símbolo actual del país, dónde es la bebida elaborada más consumida. En el oeste, en la actual región de Kaffa, fue dónde fue descubierto y está primeramente documentado en 1583. Sexto productor a nivel mundial y el primero africano, de él dependen directamente o indirectamente más del 25 % de su población y es el producto más exportado y que mayor riqueza genera. Su preparación es una ceremonia solemne, todo un rito que requiere un considerable tiempo y uno de los momentos más importantes del día para los etíopes. Elemento social, de unión familiar y símbolo de su hospitalidad.


En cuanto al resto de bebidas no alcohólicas, el té y la moringa son dos de las infusiones más consumidas, a las que se suma el “chat” en diferentes zonas, aunque está es una droga vegetal que también se mastica.


La oferta de refrescos la componen las elaboraciones de multinacionales. Coca Cola junto a otras de sus marcas como Sprite y Mirinda, propiedad de PepsiCo, son las más consumidas.




En la antigua Abisinia se produce una cuarta parte de la miel del continente africano, y el 2 % de la producción mundial, lo que lo convierte en el décimo productor mundial. Y el TEJ, el vino que de ella se obtiene, una especie de hidromiel, no sólo es de los más consumidos, sino que esta considerado el “vino nacional”.


Si bien el café es la bebida nacional, el consumo de cerveza es junto con el Tej, la bebida alcohólica más consumida. Y la tendencia, como el resto de los países africanos, es continuar un nivel de crecimiento superior al resto del mundo.


La cervecera más antigua y popular, la Saint George, fue fundada en 1922. Su oferta es amplia, con una gran variedad, en el que dadas las dimensiones del país, cada cervecera tenía su influencia en la región o estado dónde está asentado. Sin embargo esta situación ha cambiado radicalmente en la primera década de este siglo, con el desembarco inversor de los grandes grupos productores y comercializadores mundiales, que han adquirido buena parte de las mismas, en unos casos, y han puesto o están poniendo en marcha otras nuevas. Inversiones que, en ocasiones, han traído parejo una apuesta por la autoproducción de la materia prima para su elaboración, con el objetivo de aminorar costes, apuesta que ha sido muy bien recibida por la población.


El tipo de cerveza históricamente más demandado son las de estilo Lager, y dentro de estas las Pilsner, más frescas y ligeras. El clima, como en el resto del continente africano, ha decantado el gusto de los etíopes. Se cumple la máxima que cuanto más calor más ligeras deben de ser.



El vino no sólo se consume, sino que el país cuenta con viñedos y bodegas propias desde hace casi un siglo. Su historia se remonta al corto período y único en su historia, en el que el país estuvo colonizado por la Italia de Mussolini, entre los años 1936 y 1941, con las plantaciones de vides realizadas por los soldados y colonizadores italianos, en los alrededores de la capital Addis Abeba y en su más cercano sureste, para su autoconsumo.


Las firmas Awast Winery y Castel, son las más importantes con una producción cercana entre ambas a los diez millones de litros, parte de ella enfocada a la exportación, compuesta por elaboraciones en base a variedades más extendidas a nivel mundial, como Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah o Chardonnay. Oferta algo superior a las elaboraciones importadas, a pesar de la fuerte presión impositiva, que sin embargo no coarta que cada vez más etíopes se decanten por el consumo de vino. Esta tendencia y sus excelentes condiciones orográficas, con hasta seis zonas climáticas, con alternancia de altas mesetas y valles, para el cultivo de la vid, motivarán que más pronto que tarde se realicen más inversiones y su producción crezca exponencialmente.



La ingesta de bebidas de más graduación alcohólico, está muy extendida. En hoteles y establecimientos, cuya clientela es internacional, la oferta es muy similar a la de otros países, con bebidas cuyas marcas son propiedad de grandes multinacionales del sector. A nivel popular, su consumo es de elaboraciones artesanales domésticas. Aguardientes obtenidos de la fermentación de diferentes materias, de alto contenido alcohólico –no menos de 40 grados- que no sólo es consumido en grandes cantidades, sino que forma parte de su cultura, medicina y rituales, especialmente en las tribus del gran Sur.



AUTOR: Luis Javier Del Valle Vega.

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