Todo lo que deberías saber acerca del tren Transiberiano

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Sin ningún tipo de dudas, uno de los viajes más increíbles que el planeta Tierra ofrece a los amantes de la aventura en los cinco continentes es el recorrido del Tren Transiberiano, ideal para conocer más acerca de la cultura y los paisajes típicos de Rusia.


Para quienes gusten de tomarse el tiempo necesario para conocer un país, huyendo de las prisas de los aviones, sin dudas el Tren Transiberiano representa un símbolo de otros tiempos, más calmos, y la posibilidad de vivir una experiencia fantástica cruzando buena parte del territorio ruso.


Si bien existen diferentes propuestas para los turistas que quieran realizar este viaje, esta agencia de viajes en el Transiberiano puede recomendar por ejemplo el viaje más completo, es decir el itinerario que permite conocer la mayor cantidad de ciudades y parajes locales posibles.


¿Y en qué consiste este recorrido? Pues bien, vamos a analizarlo un poco:


El día 1 del recorrido, por supuesto, tiene que ver con la llegada de los interesados a Moscú, la capital rusa, que por supuesto cuenta con una enorme cantidad de atractivos, entre los que aparecen la Plaza Roja, el Kremlin, la Catedral de Cristo Salvador, el Teatro Bolshoi y alguno de los más de 400 museos que harán las delicias de los fanáticos de la cultura local.


El segundo día también se desarrolla en la capital, y es que hay tanto para ver que se recomienda aprovechar esta jornada para descubrir las vistas panorámicas de la ciudad, la calle Arbat o la colina de los Gorriones, por mencionar otros atractivos.


Ya en la tercera jornada comienza la aventura del Tren Transiberiano propiamente dicho, con traslado desde Moscú hasta Ekaterimburgo, aprovechando el cuarto día para conocer esta localidad, considerada una de las más bellas donde se detiene este medio de transporte, además de significar la frontera entre Europa y Asia.


Al quinto día es momento de trasladarse hacia Novosibirsk, la capital de Siberia, que propone sitios como por ejemplo el Museo del Transiberiano, o experiencias como degustar un típico desayuno ruso, para mantenerte alejado del frío.


Irkutsk y el Lago Baikal son los grandes protagonistas del séptimo día tras las dos jornadas en Novosibirsk, pudiendo conocer el museo al aire libre de la arquitectura en madera Taltsy o el famoso lago, considerado uno de los más importantes y antiguos del mundo. Incluso, cuando el tiempo acompaña es posible pasear en él.


Al día siguiente es momento de partir hacia Ulan-Ude, donde podremos realizar una visita guiada tanto por los trazados urbanos como por el Monasterio Budista de Ivolgiin Datzan.


Tras un par de jornadas más en el tren que bajando en las diferentes estaciones, es el momento de descansar en Vladivostok, a más de 9.000 kilómetros al este de Moscú, la capital. Se trata de una de las ciudades marítimas más bellas de todo el mundo y la primera, por su ubicación, en recibir el Año Nuevo en Rusia. Especialmente recomendables son el puente Zolotói Rog o la plaza Sujánov.


Como puedes ver, se trata de un recorrido lleno de aventuras interesantes, ideal tanto para realizar sólo como acompañado de pareja o amigos, así que no lo pierdas de vista para tus próximas vacaciones.