Pese a los iniciales miedos, los españoles no renuncian a sus vacaciones

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Muy pocos de los españoles que recibieron este 2020 con las uvas de la suerte, podrían haberse imaginado que apenas tres meses más tarde las cosas serían tan distintas. Es posible que si alguno de ellos lo hubiera imaginado cambiara sus propósitos y deseos para este año.


Ahora, que ya ha transcurrido medio año, muchos se echan las manos a la cabeza por las medidas que fue o no tomando el gobierno. Y mientras que algunos se alegran de que la normalidad haya llegado, o al menos lo que parece ser un sucedáneo de ella, otros creen que han abierto las fronteras demasiado pronto.


Sin embargo, y teniendo en cuenta que España es un país que vive fundamentalmente del turismo, puede entenderse la temprana llegada de turistas alemanes a Mallorca, cuando buena parte de los españoles tenían todavía impuestas restricciones de movilidad.


Sin duda, el sector turístico ha sido uno de los más golpeados por la crisis sanitaria. Sin embargo, desde el sector son optimistas y afirman que confían en que los españoles, además de los siempre bienvenidos extranjeros, les ayuden a paliar las grandes pérdidas ocasionadas durante los tres meses que sus negocios permanecieron cerrados.


No obstante, “todavía son muchas las personas que se muestran reticentes a acudir a lugares muy concurridos, quizás por eso muchas se están decantando por las actividades en familia en plena naturaleza, como pueden ser las excursiones en barco, o la práctica de actividades acuáticas, incluso ha aumentado el alquiler de barcos dado que de esta manera se garantiza la distancia social” comentan desde Azul Excursiones, empresa ubicada en Port d’Andratx.


Y es que, para aquellos que no lo sepan Port d’Andratx es un puerto natural de la isla de Mallorca, cuya actividad principal fue en otros tiempos la pesca, algo que todavía se puede apreciar al pasear por el puerto. Hoy, sin embargo, las actividades náuticas han cobrado especial protagonismo en este puerto, haciendo de él un enclave único para disfrutar de calas de aguas cristalinas que no dejan indiferente a ninguna de las personas que las contemplan.


Pese a que las islas Baleares reciben a millones de visitantes cada año, Port d’Andratx no es un lugar masificado, sino más bien todo lo contrario, convirtiéndolo en un destino perfecto para mantener la distancia de seguridad.